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11.18 Evangelios II: parábolas y anuncios: Los labradores malvados

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  Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escritu...

11.17 Evangelios II: parábolas y anuncios: Lamento por Jerusalén

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  Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (Lc. 19:40-44).   Lucas documenta estos dichos de Jesús en el contexto de su entrada triunfal a Jerusalén y en el acto mesiánico de la limpieza del templo. Jesús se lamenta por aquella ciudad que no ha reconocido la visitación de su rey prometido, con la perspectiva en mente de todos los pecados ya cometidos por aquel pueblo —más los que aún tienen que cometer, entre ellos el pronto asesinato del príncipe anhelado— y teniendo en mente el juicio que recaería sobre la ciudad como consecuencia de eso. Acá las referen...

11.16 Evangelios II: parábolas y anuncios: Árbol bueno y árbol malo

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  O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. ( Mt. 12:33-37).   El árbol malo es una metáfora para referirse a la clase religiosa, a esa generación de víboras que son señaladas por el Señor constantemente como malos. En este sentido, de su boca salen cosas malas y palabras ociosas; esto abunda en ellos como el mal fruto abunda en un árbol malo. Estos malos frutos serían testimonio para su propia condena, en el día del juicio, en ‘el día del Señor’, en el 70 d.C., para los religiosos...

11.15 Evangelios II: parábolas y anuncios: La torre de Siloé y la matanza romana

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  En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. (Lc. 13:1-5). Jesús se toma de dos acontecimientos para ilustrar la naturaleza del juicio que les alcanzaría a todos quienes no se arrepintieran. El primero, se trataba de una peregrinación de galileos al Templo —posiblemente en la pascua— para ofrecer sacrificios, cuando Pilato (por metonimia refiriéndose a los soldados romanos bajo su mandato) ordenó matarlos, mezclando su sangre con la de sus sacrificios. [1] El ot...

11.14 Evangelios II: parábolas y anuncios: La segunda venida en la vida de los religiosos

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  Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. (Mt. 26:63-64).   En este pasaje se relata una escena sobrecogedora. Luego de intentar capturar a Jesús durante mucho tiempo, se reúnen en un consejo el Sumo Sacerdote, escribas, ancianos (Mt. 26:57), principales sacerdotes y todo el Sanedrín (Mt. 26:29). Estos son los que dentro de Israel debían servir a Jehová ¡y le tenían delante de ellos, al Dios vivo encarnado!, sin embargo, buscaron contra Él armar un falso testimonio para matarlo. Las Escrituras condenan este acto de forma tajante: “Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano, entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti (…)...

11.13 Evangelios II: parábolas y anuncios: La segunda venida en la vida de los apóstoles II

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    Mt . 16:27-28 Mr. 8:38-9:1 Lc. 9:26-27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles. Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que e...

11.12 Evangelios II: parábolas y anuncios: La segunda venida en la vida de los apóstoles I

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  Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre. (Mt. 10:23).   En un lenguaje llano y directo, Jesús les dice a sus discípulos que la venida del hijo del Hombre —la segunda venida de Jesucristo, el día del juicio, aquel día— ocurriría en medio de la comisión de los apóstoles. Se refiere a los doce apóstoles y no a personas no nacidas aún, y el contexto es sobre el esparcimiento del mensaje del evangelio en las ciudades de Israel al rededor del año 30 (Mt. 13:5-25), no en el futuro lejano. Es un pasaje explícito, claro y directo, y no hay lenguaje figurado comparativo; no se puede buscar alguna alegoría en esto. Como J. S. Russell comenta:   ¿Puede algo ser más específico y más definido en cuanto a personas, el lugar, el tiempo, y las circunstancias que esta predicción de nuestro Señor? Es a los doce que él habla; son las ciudades de Israel la...

11.11 Evangelios II: parábolas y anuncios: Lo viejo y lo nuevo, tesoros

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  Él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. (Mt. 13:52).   Como se ha visto a lo largo de este capítulo, quienes llegaron a ser parte del nuevo pacto en los tiempos de Jesús fueron: gentiles, publicanos, rameras y pecadores. Típicamente la clase religiosa es tratada hostilmente por Jesús por su hipocresía, maldad e infidelidad al pacto; en cierta oportunidad fueron tratados como cerdos y perros (Mt. 7:6). No obstante, acá Jesús habla de un grupo especial que tiene una característica única: de los maestros de la ley que fueron doctos en el reino de los cielos. [1] En los evangelios hay pocos casos de este tipo de hijos del reino: Nicodemo, que era fariseo, pero que era cercano al Maestro (Jn. 3:1-21, 7:45-52, 19:38-42) y José de Arimatea, miembro del Sanedrín calificado como justo, bueno, discípulo de Jesús, que esperaba el reino de Dios y que no consistió con los d...

11.10 Evangelios II: parábolas y anuncios: El trigo y la cizaña, peces buenos y peces malos

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  Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero… Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respon...