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19.5 Apocalipsis III: epílogo: La resurrección

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  Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección… (Ap. 20:6).   En Ap. 20, aparte del asunto del llamado ‘reino milenial’, es el capítulo donde se narra sobre la resurrección El momento en que Satanás es arrojado al abismo, en la segunda venida, ocurre la resurrección de los muertos. En este caso, es evidente que no hay una regeneración de los cuerpos carnales, sino que todo esto sucede en una escena espiritual. Ap. 20:4 menciona a tronos (los cuales son celestiales), y explícitamente a las almas de los decapitados por la causa de Cristo, que a su vez, naturalmente no adoraron a la imagen de la bestia y que por lo tanto, tampoco tenían su marca. Estos son partícipes del reino de los cielos, en el cielo mismo. El relato continúa con el asunto de la condena de Satanás, la cual tiene una primera etapa en el momento mismo de la parusía y su punto final mil años después (vv. 7-10), donde ya estaban la bestia y su falso profeta siendo atormentados. R...

19.4 Apocalipsis III: epílogo: La atadura de Satanás

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  Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años. (Ap. 20:2).   Apocalipsis 20 es un pasaje que no necesita presentación, ya que en los últimos siglos han sido casi infinitas las discusiones en torno a este pasaje y el papel en el plan de redención de Dios. En este estudio, se hará un enfoque conciso en los momentos de inicio y término del periodo del milenio, y su relación con el esquema de dos pactos planteado en la segunda parte de este libro. Ap. 20:1-2 toma como protagonistas al dragón —el mismo de Ap. 12— el cual es Satanás y la serpiente del Edén. Este dragón fue arrojado a la tierra para hacer guerra contra los santos (Ap. 12:17), usando como instrumento a la bestia o el Imperio Romano (Ap. 13). Se narra acá que el dragón es atado con una cadena y arrojado al abismo (Ap. 20:1-2). Este dragón es un ser espiritual, por lo que su atadura es espiritual y el lugar al que es confinado es también espiritual. Como notan los a...

19.3 Apocalipsis III: epílogo: La victoria del Verbo de Dios

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  Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. (Ap. 19:11-16).   En estos pasajes hay un gran número de alusiones a promesas del Antiguo Testamento sobre la victoria final de Dios sobre el mundo, principalmente en la idea que las naciones serían sometidas el señorío y dominio del Dios de Israel en el sig...